Y un saludo a los de Echelon, que me estarán oyendo

Echelon no sé, pero el buscador de imágenes de Google es un fiera: solo puse "gillette".
Se supone que Echelon ha ido evolucionando desde un sistema de control de la URSS, durante la Guerra Fría, hasta su actual forma, que fue desvelada como tal en 1988 por el periodista Duncan Campbell. La misión actual de la red sería la de atajar la actividad terrorista y del narcotráfico antes de que se produzca. La polémica salta cuando se acusa a los gobiernos implicados de practicar espionaje industrial con esta herramienta. Y el espionaje entre potencias aliadas. Y a los propios ciudadanos. Vamos, que no usan Echelon para leer los diarios de las niñas cursis porque... porque... hum... ¿qué nos hace pensar que no lo hagan?
Los conspiranoicos y los simples defensores de los derechos civiles, proponen reventar el sistema incluyendo en todos los envíos un listado de palabras sensibles que lleven a la saturación del sistema. Yo, por si acaso: bomba, Bush, revolución, botijo.
Para el que crea que se ha equivocado de página y/o que soy Fríker Jiménez disfrazado, la existencia de Echelon parece más que probada con el informe al respecto publicado por el Parlamento Europeo en 2001. En el se recomienda a los ciudadanos de la Unión que cifren todas sus comunicaciones electrónicas. Piyo piya pilo pihapigo.
Desde entonces, la Unión se ha gastado hasta 11 millones de euros en desarrollar un sistema de codificación que Echelon no pueda descifrar. El mío es más barato, pero yo es que no tengo que justificar un presupuesto.