Conocimientos que no sirven para nada

sábado, octubre 06, 2007

Derribe usted mañana

La Revolución Francesa (con perdón) fue seguida de un periodo de mal rollo que se conoce como el Terror... del que pueden leer muchas cosas en otros sitios. Les remito al título de este blog. Baste decir aquí que fue un momento en el que se aprovechó para profanar iglesias, destruir una cantidad no evaluable de bienes culturales y, aunque carezcamos de datos al respecto, suponemos que para lavarse más bien poco.
Todavía faltaban un par de años para que naciera la mitad de los miembros de nuestra Conferencia Episcopal, y aún así el sentimiento antirreligioso se disparó hacia 1791. El propio gobierno revolucionario tenía al clero en el punto de mira. Al clero y a sus bienes y símbolos, de ahí lo de la profanación.
No fue el caso de Chartres.
Para la catedral de Notre Dame de Chartres la profanación no era suficiente y había que destruirla. Pero cargarse una catedral no es tan fácil. O sí. La cuestión es que había que decidir cómo hacerlo. Como buenos revolucionarios, las autoridades nombraron un comité que diera una respuesta. Y como buenos revolucionarios, los comisarios tardaron su buen lustro en tomar una decisión.
Para cuando fueron a presentar su método infalible para derribar catedrales, se encontraron con un "¿eh? Ah, lo de la catedral. Sí, sí. Déjalo por ahí que luego ya si eso...". El ardor revolucionario se había apagado.
Y el informe se perdió cual arca perdida en los recovecos de la burocracia.

Fuente: Francia, Lonely Planet

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martes, agosto 21, 2007

Comunicación digital

En castellano no tenemos un nombre específico para tan expresivo gesto como es el de extender el dedo corazón, manteniendo el índice y el anular más o menos doblados. “Hacer la peineta” es una opción, pero no está generalizada. En inglés se denomina give o flip the bird. Todo esto os lo digo para que veáis lo difícil que es titular este post.
Mi intención era contaros que el origen de este gesto se remonta a la batalla de Agincourt, durante la Guerra de los Cien Años, cuando los arqueros ingleses extendían su dedo en desafío a los franceses que solían cortárselos al capturarlos para evitar que pudieran seguir disparando. Pero esto, además de ser una frase imposible de leer en voz alta, es una historia falsa. Bien mirado, ¿por qué cortar un dedo cuando puedes rebanar el gaznate?
Lo cierto es que este gesto es tan moderno como el comediógrafo griego Aristófanes, que lo menciona en su obra Las nubes, estrenada hace más de 2.000 años. Para que luego digan de la telebasura.
Como es sabido, los romanos heredaron la cultura griega, algunas cosas más que otras. Así, el epigramista Marcial menciona el digitus infamis o impudicus en varias ocasiones como parte fundamental de gestos insultantes. También Suetonio, que cuenta lo mal que le sentaba ese gesto a César Augusto.Se dice que también que Calígula era más aficionado a las peinetas que la Martirio.
La significación fálica del gesto podría otorgarle cierto valor de talismán para los romanos, que asociaban el dedo corazón a Saturno. De ese modo, enseñarle a alguien el dedo podría interpretarse como: “uuuh, aléjate de mí, demoniooooo”. Y el otro se sentiría más ofendido que si solamente le dijera “a que no sabes por dónde te voy a meter esto”, significación más extendida y que, con los variados gustos sexuales de la Antigüedad, tal vez no fuera tan desagradable.
En cualquier caso, fuera el que fuera el significado original, el actual está tan claro, pero no tanto el significante. Al igual que el latín derivó en diferentes lenguas, nuestra entrañable peineta conoce diferentes formas a lo largo del mundo que referenciamos aquí en tan apropiado momento como son las vacaciones de muchos de ustedes.

La imagen estaba aquí.

Desde Conocimientos que no sirven para nada, recomendamos prudencia y moderación.

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jueves, junio 14, 2007

No me llames pirata, llámame...

Imagínese que se dedica usted a la honrada cría de avestruces y que tiene un amigo cuyo empleo consiste en la denegación sistemática de créditos personales e hipotecas en una sucursal cercana a su casa. Seguramente, se sentiría usted fatal si la gente le señalara por la calle diciendo: "mira, ahí va ese banquero". Pues esta injusticia histórica se comete desde hace cuatro siglos con el colectivo de bucaneros.
Bucán es, en los dialectos precolombinos de las Antillas, el instrumento en forma de rejilla o trama de madera que se usa para ahumar la carne. El bucanero era el cazador que se dedicaba a vender carne ahumada a los barcos que surcaban el mar Caribe. Desarrollaban su actividad en la actual Haití (La Española de la era de los descubrimientos).

No me digan: yo he puesto en google "bucaneros" y me ha salido esto...

Su actividad económica se vio... tocada con la extinción de los cerdos y vacas salvajes en los que se basaba. Extinción provocada por los españoles (¿españoles comiendo cerdo? Dónde vamos a parar...).
Los bucaneros se mudaron en masa a la no-tan-mítica isla de la Tortuga, entonces bajo pabellón francés. Imagínense a qué se dedicaron a partir de entonces: a hacer la puñeta a los españoles y dedicarse a la piratería, aliados con los filibusteros locales. Vamos, a volcarnos los barcos.
Otra confusión típica se da entre pirata y corsario, que es como llamar a un asaltador "guardia civil", pero esa es otra historia y será contada en otro momento...

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